Hacer lo que pensamos nos gustaria que hiciera todo el mundo

Prefiero no terminar la semana sin publicar algo y aunque me había propuesto haberlo hecho antes de llegar al fin de semana esta vez, como muchas, no ha ocurrido.

La causa ha sido el considerar prioritario en mis tareas de la semana avanzar en la redacción de un proyecto que hay que entregar en los próximos días. Como muchas otras veces me equivoqué calculando el tiempo que me llevaria hacer mi propuesta y cada dia pensaba que al siguiente tendría tiempo de hacer mi próxima tarea y no ha sido así. Parece no ser demasiado problema ya que tengo margen para mis siguientes compromisos con clientes “externos”, la priorización de momento es la correcta. Como siempre, los que sufren en el ajuste del orden en las tareas y las que se caen de la lista son las comprometidas con mis “clientes internos”. Me refiero a los clientes internos que tenemos todos, tanto los que son profesionales contratados por cuenta ajena como los autónomos. estos clientes son mi familia y yo.

Lo que salta de la lista es arreglar el jardín, ver un capítulo de una serie, leer un libro o hacer alguna tarea de la casa que si no la haces tu la tendrá que hacer otra persona, tu pareja por ejemplo. Bueno, ver el capítulo de la serie o leer una novela tal vez solo te afecte a ti y no tenga repercusiones en tu entorno si consigues mantener un buen estado de ánimo al dejar de hacerlo. No limpiar el jardín si nadie lo hace por ti será una tarea que se acumulará  y tal vez tenga consecuencia en la supervivencia de algunas plantas más allá del aspecto estético, pero nada más. No hacer una tarea domestica que alguien tendrá que hacer por ti si que tiene repercusión. ¿Has pedido esa colaboración?, ¿Realmente es más importante lo que tu tienes que hacer que lo que tiene que dejar de hacer la otra persona para hacer lo que tu dejas de hacer? ¿Detrás de tu decisión de “delegar” para poder dedicarte a otra cosa puede haber algún prejuicio, tal vez machista incluso?.

Estas reflexiones las hago pensando en mi dia a dia domestico de autónomo. Las podria hacer perfectamente recordando mi dia a dia dentro de una empresa cuando también desde una posición jerárquica de iguales o superior dejaba de hacer algo que recaía en más tarea para otro.

Justo antes de empezar a escribir este artículo estaba leyendo  Why You Should Be Kind to People You Hate y seguramente me ha inspirado con su reflexión kantiana.

 

¿Hacer lo que pensamos que nos gustaria que hiciera todo el mundo ayuda a que todo el mundo haga lo que pensamos que debería hacer?

Pues seguramente es un principio y seguramente la respuesta es si. En todo caso, como mínimo habrá una persona que lo hará. En nuestro papel de padres, maestros, jefes, … nuestro ejemplo es importante. De eso también pienso debatir en las sesiones de aprendizaje emocional.

Esta semana he seguido con las sesiones individuales de apoyo al aprendizaje emocional. Las respuestas al por qué estamos haciendo esto han sido: “Si nos conocemos mejor a nosotros mismos trabajaremos mejor” “Si conocemos mejor nuestras emociones nos relacionaremos mejor con nuestros compañeros.””Aprender a afrontar situaciones negativas”.

Mientras escribía este artículo bajo un ombráculo de una Campsis radicans escuchaba  Frédéric Chopin 24 preludes, NiKolai Lugansky como resultado de haber leído El piano mallorquín de Chopin acabó en manos de los nazis

Seguimos #workingoutloud

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