Habilidades sociales vs Competencias emocionales

4 de agosto de 2018

Estos días estoy preparando unas sesiones grupales de aprendizaje en relación a las competencias emocionales y lo hago a la vez que estoy realizando las sesiones individuales que comentava en: Aprendizaje emocional: el inicio de un proceso individual facilitado por la empresa. Ambas actividades se alimentan entre si facilitándo mi trabajo normalmente disperso en muchos temas.

El proceso empieza con la preparación de contenidos y actividades. Los objetivos y la metodologia ya fueron pactados con el cliente así como, en líneas generales, también los contenidos. Esta preparación, si hace algunos meses que no he “tocado” este tema,  empieza por acudir a mis fuentes habituales de información y, utilizando palabras claves acceder a nuevas publicaciones.

Así se van actualizando los contenidos y ampliando la base desde donde seleccionarlos. En general, no se pueden ampliar en cantidad los contenidos así que la mejor opción es seleccionarlos teniendo en cuenta los objetivos, el perfil de los participantes previstos y otras circunstancias en relación al proyecto de aprendizaje.

Es cuando descubres que hay nuevos enfoques, que algunos paradigmas han perdido fuerza, que algunas investigaciones han demostrado la inconsistencia de algo que dábamos por bueno y que ahora se demuestra que no tiene validez.

Eso pasa con todo lo que envuelve lo que podemos llamar la educación emocional. Muchas veces hemos querido simplificar los conceptos hasta convertirlos en pura anécdota y luego esta anécdota se ha convertido en dogma. Y nos quedamos enganchados en “los tres cerebros”, o en “los dos hemisferios” o … y, a lo que tiene una cierta base anatómica le atribuimos unas cualidades que en absoluto estan demostradas.

Entonces llenamos nuestras presentaciones de dibujitos y frases grandilocuentes y nuestros espectadores se quedan con la anécdota pero no con lo que hay de verdad detrás y hasta donde llega esta. Y pecamos de reduccionismo. La amígdala puede ser cierto que sirva para … pero a lo mejor está demostrado que no siempre es solo la amígdala, o que en ocasiones la función la ejerce otra parte, o que ella puede ejercer otras funciones, …

Normalmente necesito deconstruir todo mi discurso anterior para preparar uno nuevo con cosas del viejo y muchas nuevas. Y también darle un nuevo enfoque.

Y no porque esté de moda si no porque algo, lo justifique. por ejemplo, he estado hablando muchas veces de “habilidades sociales y comunicación”, pasando muy por encima de la cuestión de las emociones para correr hacia la “escucha activa”, “empatia” y “asertividad”. No es que estas habilidades o competencias hayan pasado de moda o ya no sean importantes. Lo son y mucho. Pero he ido aprendiendo que la fase previa es la realmente importante. Saber qué son las emociones y cómo gestionarlas es necesario y no podemos saltarnos esta parte. Si uno no se conoce y regula a si mismo, si no sabe comprender a los demás no podrá mejorar su empatia y asertividad. Eso ya lo sabia pero me olvidaba de ello cuando el cliente me encargaba un curso sobre “habilidades sociales y comunicación”

A partir de ahora les diré que no podemos empezar por el tejado y que todas estas generaciones que han tenido déficit de educación emocional necesitan aprender paso a paso las competencias emocionales sin saltarnos toda la primera parte, la que hace referencia a la consciencia, regulación y autonomia personal.

Seguimos #workingoutloud

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